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El fútbol como arma de alienación.


Pan y circo para todos, ¡Viva el fútbol!

timthumb.php_Es demasiado frecuente el criticar al fútbol y, en general, a los espectáculos de masas, como fenómenos de alienación y embrutecimiento colectivo. Pero, no se puede esperar de ninguna manera que un trabajador/a con jornadas laborales de 10 a 12 horas diarias y con las consiguientes tareas caseras diarias después, se introduzca en actividades intelectuales que requieren tiempo y concentración. Sabemos y también el poder, que toda estructura social represiva necesita de transgresión: evasión de la realidad, entretenimiento, ocio, diversión, etc. 

El efecto placebo

Una investigación desarrollada por neurólogos de la Universidad de Michigan ha descubierto los mecanismos cerebrales que explican el efecto placebo, esa capacidad que tienen algunas personas para curarse o aliviar un dolor tomando una falsa medicina, inocua y sin eficacia alguna, y que es prescrita por muchos médicos. Cuando una persona cree que va a tomar una medicina, su cerebro activa una región vinculada a la habilidad de experimentar un beneficio o una recompensa, el núcleo accumbens, y segrega dopamina, provocando el alivio al dolor. Los neurólogos descubrieron así que el grado en que una persona responde a un tratamiento de placebo está vinculado íntimamente a la actividad que registre el área del cerebro destinada a obtener un beneficio o una recompensa.

Un placebo es una terapia que no tiene eficacia médica, pero que puede tener efectos curativos o paliativos si el paciente cree que en realidad está tomando una medicina. El placebo puede ser una pastilla, pero también una operación quirúrgica o un tratamiento psicoterapéutico, que sólo tiene resultados por el mero hecho de que algunas personas creen que se están medicando.

Eduardo Martínez

 

Sabemos en que situación está el país, no insistiremos en ello. Cada día, muchos ciudadanos salen en busca del sustento, algunos, los más, gente que está ubicada en los umbrales de la pobreza; otros, los que tienen un trabajo salen de su casa rogando aquello de: ‘virgencita, que me quede como estoy’; los de clase media, que ven día a día recortarse sus prebendas; para los de las clases altas, que su problema es no tener problemas. Todos los apuros que tienen los ciudadanos se posponen ante el evento del siglo, del año o quizás del mes y en general, ni esto, sólo es el partido de fútbol semanal.

Unos y otros, sea cuál sea su extracción social, se emocionan con cada jugada, con cada sonrisa de nuestro ídolo a la grada, sus piernas o pectorales, incluso su escupitajo nos parece elegante. Y nos sorprendemos que los españoles tengamos diferencias sobre los diferentes problemas patrios, pero somos de una uniformidad asquerosa cuando se trata de definir los éxitos de la selección, de la parada del portero, de aquel gol que metió en cuartos de final,…

 

Las emociones están a flor de piel y por ello, solemos buscar figuras a las cuáles aferrarnos y tomar como ejemplo; las victorias de nuestro equipo son parte de nosotros mismos. Las derrotas nos producen un dolor que se prolonga hasta el siguiente partido. Estos gladiadores modernos (los jugadores) se convierten en nuestro paradigma de valores y sacrificios, ignorando casi siempre, que estamos, en general, ante inanes con pies de barro. Seguimos incluso a los dirigentes, las más de las veces procesados por corrupción o estafa, o…, pero no importa si nos trae al delantero goleador o al centrocampista maravilloso,…

 

Por ello, los éxitos de la selección son una inyección de ánimo que motiva a todo el país para mejorar las cosas,… esto se vio en la euforia que siguió al gol en la final del mundial. Esta moral alta, hace que potenciemos nuestras capacidades, aptitudes y modos de hacer las cosas que nos permiten crecer más y más (esto nos cuentan los sociólogos). Este deporte es un placebo o motivador. Pero tiene contrapartidas.

 

No hay nada como un buen gol para tapar casos de corrupción o incompetencias. Casi siempre, los eventos deportivos se usan por la clase política para tapar chanchullos o ensalzar el espíritu patrio. El placebo deportivo es el más eficaz de todos los motivadores y no se usa por kilos sino por toneladas: Pan y circo para todos, ¡Viva el fútbol!

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1 comentario

  1. Nos mantienen entretenidos y no nos preocupamos de los verdaderos problemas que afectan a nivel mundial. (Yo paso de futbol) Un saludo!

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